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Tomar frutos secos reduce el riesgo de sufrir obesidad


Las personas que toman con frecuencia frutos secos(almendras, nueces de Brasil, anacardos , avellanas, nueces de macadamia, pacanas, piñones, pistachos y nueces) tienen menos probabilidad de padecer obesidad y un riesgo menor de sufrir síndrome metabólico, según un reciente estudio de la Universidad de Loma Linda en California (EE.UU.), publicado en la revista «PLOS ONE». .
El equipo de investigación estudió la cantidad de frutos secos que ingerían 803 adultos pertenecientes a la Iglesia Adventista del Séptimo Día. La media fue de 16 gramos/día entre los grandes consumidores y de 5 gramos/día entre los menos aficionados. «Nuestros resultados mostraron que una ración de frutos secos (unos 28 gramos) a la semana se asociaba significativamente con un 7% menos de riesgo de padecer síndrome metabólico», asegura la autora principal de la investigación, Karen Jaceldo-Siegl, quien considera que doblar este consumo podría reducir potencialmente el riesgo de síndrome metabólico un 14%.
El síndrome metabólico es un conjunto de factores de riesgo asociados con la muerte, el doble de riesgo de enfermedad cardiovascular y cinco veces más posibilidades de padecer diabetes tipo 2. La presencia de tres de los siguientes cinco factores tiene como resultado un diagnóstico de síndrome metabólico: obesidad abdominal, triglicéridos altos, colesterol HDL (bueno) bajo, presión arterial alta, e hiperglucemia.
Los investigadores también comprobaron el efecto de los frutos secos en la obesidad. «Encontramos que grandes consumidores e frutos secos tenían una prevalencia significativamente menor de obesidad comparados con los que consumían menos», afirma la doctora Jaceldo-Siegl.
Este estudio confirma los beneficios de la ingesta de frutos secos, que ya adelantaban investigaciones anteriores. El pasado mes de diciembre, la prestigiosa revista «The New England Journal of Medicine» (NEJM), se hacía eco del mayor estudio realizado hasta la fecha, más de 120.000 personas, que aseguraba que aquellas personas que comen nueces a diario tenían un 20 por ciento menos probabilidades de morir por cualquier causa en un período de 30 años, que aquellos que no consumían frutos secos.
Asimismo, hace casi un año, otro estudio, esta vez español, publicado en la misma revista, concluía que la dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen o frutos secos como las nueces, avellanas y almendras, es más eficaz que las dietas bajas en grasas de todo tipo recomendadas para prevenir patologías cardiovasculares.
http://www.abc.es/salud/noticias/20140114/abci-frutos-secos-obesidad-201401131827.html




Comer para que el cáncer se muera de hambre

La alimentación es fundamental en la prevención de tumores
El cáncer es una de las palabras que han marcado el siglo XX. Se convirtió en una palabra tabú que entre los años 70 y 90 nadie utilizaba para describir un fallecimiento. Con el tiempo su presencia, a pesar de ser devastadora, se ha ido normalizando, y hoy en día nos enfrentamos cara a cara con una de las causas más frecuentes de muerte en todo el mundo.

El doctor William Li es el fundador de una ONG norteamericana que está tratando de abordar el problema del cáncer desde otra perspectiva: la angiogénesis, que es el proceso fisiológico que consiste en la formación de vasos sanguíneos nuevos a partir de los vasos preexistentes. Es un fenómeno normal durante el desarrollo embrionario, el crecimiento del organismo y en la cicatrización de las heridas. Sin embargo también es un proceso fundamental en la transformación maligna del crecimiento tumoral.
Según Li ahora sabemos que muchas enfermedades son causadas porque el cuerpo no puede generar suficientes vasos sanguíneos nuevos o no puede acabar con los vasos que sobran. En total hay más de 70 enfermedades graves, que afectan a más de 1.000 millones de personas en todo el mundo, que tienen a la angiogénesis anormal como causa principal.
Por ejemplo la angiogénesis insuficiente (no tener suficiente vasos sanguíneos) puede causar disfunción eréctil, caída de cabello, ataques cardiacos, derrames cerebral, problemas de circulación en las piernas, heridas que no curan y daños neurológicos. En el otro extremo la angiogénesis excesiva lleva a enfermedades como el cáncer, artrosis, soriasis, obesidad, esclerosis múltiple, ceguera y alzheimer.

La génesis del cáncer
Ata Pouramini (orientador en salud, uno de los quiroprácticos más reconocidos y tiene en Valencia una de las consultas más importantes del mundo. Estudió Nutrición en la Oxford Brooks University, es Licenciado en Ciencias Humanas, Master en Ciencias Quiroprácticas, Doctor en Quiropráctica y miembro de la Asociación Española de Quiropráctica) nos explica la génesis del cáncer: “El cáncer comienza como nidos microscópicos de células que afortunadamente no crece más que medio milímetro cúbico porque no tienen un suministro de sangre suficiente.
De hecho, aproximadamente el 40% de mujeres entre 40 y 50 años tienen cáncer microscópico en las mamas, cerca del 50% de los hombres entre 50 y 60 años tienen cáncer de próstata microscópico y casi el 100% de la población tiene cáncer microscópico en las tiroides cuando llega a los 70”.
Así la capacidad del cuerpo para equilibrar la angiogénesis es uno de nuestros mecanismos de defensa más importantes contra el cáncer. De hecho, algunos tratamientos anti angiogénesis están dando buenas resultados, pero están tratando el cáncer demasiado tarde cuando se ha extendido o ha hecho metástasis.

¿Qué comemos? ¿Qué queremos?
Según Ata Pouramini, “la dieta causa del 30 al 35% de los cánceres producidos por el entorno”. Así que según él, deberíamos buscar alimentos sean naturalmente antiangiogénicos: comida que “pueda estimular al sistema inmunológico y hacer retroceder los vasos sanguíneos que están alimentando el cáncer”.
El listado de alimentos que pueden ayudar en esta tarea es este:
1. El extracto de uva morada (resveratrol) inhibe la angiogénesis en un 60%.
2. El extracto de fresas (ellagic acid) es también un inhibidor muy potente.
3. El extracto de semillas de soja (genistein).
4. Alimentos como el té verde, los arándanos, la cúrcuma, el vino tinto, el ajo, el aceite de oliva y el de semilla de uva, los tomates, el pereji, la alcachofa, la lavanda, el ginseng y el chocolate negro.
5. La vitamina E.

Según el doctor Li la labor de estos alimentos es, en ocasiones, más importante que los medicamentos en la lucha contra el cáncer. En un estudio realizado por la Universidad de Harvard (EEUU) se controló a 79.000 hombres durante 20 años, y se descubrió que los hombres que consumen tomates cocidos dos o tres veces a la semana tenían una reducción de hasta un 50% en el riesgo de desarrollar cáncer de próstata.
Para terminar un dato que, según Ata Pouramini, es muy importante sobre la obesidad: el tejido adiposo (la grasa) es uno de los mayores creadores de vasos sanguíneos que como hemos visto alimentan a los cánceres microscópicos. Así que una dieta sana y el peso ideal son maneras sencillas de alejar el cáncer de nuestras vidas.

Fuente: http://leonoticias.com/frontend/leonoticias/Comer-Para-Que-El-Cancer-Se-Muera-De-Hambre-vn135350-vst370 


La Cura del Polen


El polen de abejas es un pequeño tesoro alimenticio del que cada vez se descubren más sustancias nutritivas. Su compleja composición contiene valiosas enzimas, vitaminas y minerales que hacen de él un complemento ideal para reforzar el sistema inmunológico especialmente en épocas de cambio de estación.

Un complemento reconstituyente


Una variada lista de enzimas, que forman las proteínas, el material básico de todas las células, que regulan y activan los procesos vitales del organismo, están presentes en esta joya de la naturaleza: diastasa, amilasa, catalasa, diaforasa, dihidrogenasa láctica, pectasa, fosfatasa y sacarosa entre otras.
Por otro lado contiene vitaminas A, D, E, B1, C, K, colina y rutina, así como otras que no se han identificado todavía. Y también una completa lista de minerales y oligoelementos: sodio, potasio, magnesio, calcio, aluminio, hierro, cobre, cinc, manganeso, plomo, sílice, fósforo, cloro y azufre. La combinación de todos ellos juntos, que no se encuentra en ningún otro alimento natural o suplemento preparado, hacen de él una fórmula óptima para reconstruir toda clase de tejidos, debido a su alto valor nutritivo.

Más que un alimento

El polen es mucho más que un concentrado de vitaminas y minerales. Además de nutrir y aumentar la actividad enzimática, esencial para el buen funcionamiento del metabolismo, equilibra el ph de la sangre y aumenta la hemoglobina, por lo que es un buen regenerador sanguíneo.
Pero todavía hay algo más importante: el conjunto de sus elementos interfiere y facilita procesos fisiológicos relacionados con una acción antimicrobiana. Según algunas experiencias clínicas se sabe que junto a otros productos de las abejas como son el própolis y la jalea, actúa contra las bacterias, levaduras y hongos. Se ha tratado de aislar estos principios activos, pero se ha visto con claridad que actúan como inhibidores cuando están todos juntos. Resulta pues ser preventivo y adecuado contra numerosas infecciones.

De muy fácil asimilación

El polen está compuesto de unos glucósidos que apenas necesitan digestión, sino que pasan directamente del estómago a la corriente sanguínea, mediante el fenómeno de la persorción: se puede observar su presencia en la sangre y en la orina solamente dos horas después de ingerirlo. Por esta razón se recomienda tomarlo fuera de las comidas y especialmente en ayunas, para obtener un eficaz y rápido reparto de nutrientes.

¿Para qué casos está indicado?

Las “curas” de polen durante cierto tiempo son muy adecuadas para recuperar fuerzas después de estados convalecientes, en casos de fatiga o cansancio crónicos o semicrónicos, astenias primaverales u otoñales, debilitamientos en general, apatías y anemias, ya que aumenta la producción de hemoglobina, en pocas palabras, renueva la sangre.
Es un buen ayudante para el hígado: sus glucósidos predigeridos aumentan y facilitan la formación del glucógeno que se almacena especialmente en este órgano, de ahí su ayuda para  cansancio o la anemia antes mencionados. Por otro lado se ha observado un efecto corrector en altos niveles de colesterol.
Asimismo da buenos resultados en problemas de la menstruación o trastornos de lamenopausia asociados a inflamaciones de estos tejidos, así como de la próstata o incluso de las vías respiratorias. Aquí incluiríamos al cerebro, y con él, un aumento de la concentración y la memoria y la motivación en general, siendo especialmente apropiado para los ancianos.
Tomado con regularidad, es un complemento excelente  para casos de depresión y ansiedad, irritabilidad y neurastenia.  Aporta energía rápidamente, y es un regenerador de primera calidad. Incluso se habla de que es capaz de restablecer algunas proteínas que se rompen debido a frecuentes exposiciones a radiaciones.
Desde la caída del cabello (el polen contiene cistina, de la que hay un 17% en el cabello), hasta el reumatismo y la artritis, y prevenir la gripe, actuando como barrera inhibidora de ciertos gérmenes, podemos decir de él que es un remedio bastante universal, eso sí, tomado con constancia. No se trata de ningún producto milagroso ni cura nada de repente, sino más bien de una aportación extra para el cuidado de la salud, casi a modo de higiene.

¿Cuándo conviene realizar la cura?

Aunque cualquier momento es bueno para hacer un refuerzo nutricional, se recomienda especialmente, estando en condiciones normales de salud, realizarlo en épocas de cambio de estación, preparando así al cuerpo para hacer frente a las nuevas solicitudes que el organismo requiere responder ante los cambios de clima.
Dependiendo de cada persona, según su constitución, su estilo de vida y alimentación, se puede prolongar más o menos, según se vayan notando los efectos. Pero cualquier cura necesita al menos un mínimo de tres semanas, aunque lo más eficaz sería entre seis y diez.
Algunos naturópatas proponen hacerlas antes de las estaciones del polen, esto es primavera y otoño, o bien recién empezadas (por cierto, se ha comprobado que también puede actuar a modo de “vacuna” o antídoto para las alergias al polen) de cara a prepararse para estas estaciones que suelen afectar más a las personas sensibles.
En caso de enfermedades crónicas cualquier momento es bueno, aunque parece que es  mejor aprovechar los meses de adaptación al nuevo clima, pero entonces el tratamiento debe durar al menos tres meses para percibir un cambio notable.
Para preparar las defensas, basta con seis semanas durante la primavera o el otoño. Es bueno hacerlo una o dos veces al año.

Cómo tomar el polen de abeja

Las tomas pueden ir desde media cucharadita para los niños, a partir del año, hasta tres  completas para adultos durante el día, mejor fuera de las comidas, solas o bien ingeridas con alimentos que también contengan enzimas y nutrientes vivos, como yogurt o zumo de frutas recién exprimidos.
Si lo dejamos actuar a sus anchas lejos de las digestiones, se aprovechará mejor, ya que estas requieren mayor aflujo de sangre y actividad en el estómago, y no quedará diluido entre los jugos gástricos.
Como es rico en hidratos de carbono, es preferible tomarlo por las mañanas, para que tengamos todo el día para “quemar” la energía que nos proporciona. Muy importante: consumido a estas horas reduce la apetencia de los dulces durante el resto del día.  
Tengamos en cuenta también observar la alimentación esas semanas, y no tomar demasiadas grasas o azúcares que podrían entorpecer la labor de este preciado suplemento.

¿Pueden tomarlo los diabéticos?

Los diabéticos de tipo uno y dos se beneficiarán de la vitaminas que contiene porque repara los tejidos de las heridas a las que son propensos y evita infecciones, se refuerza la inmunidad con los antioxidantes, y su complejo vitamínico del grupo B les ayudará a recuperar la energía.
Si toleran la fructosa, también toleraran sus glucósidos, además su impacto es mucho menor porque están mezclados con muchos otros componentes. A la larga, sustituyendo una parte del consumo de fructosa permitido para cada caso, ayuda a regular la glucosa.


Consejos para una alimentación saludable en el trabajo



Comer bien y sano puede ser muy sencillo si te lo propones, incluso en la oficina. Llevar una dieta sana es esencial para tener una visa saludable. Pero puede ser a la vez un reto debido a nuestros hábitos y estilo de vida tan acelerados. Muchos comemos lo que es más fácil, en lugar de ingerir alimentos saludables. Es necesario conservar el equilibrio de la cantidad y la calidad de nutrientes que le damos a nuestro organismo, especialmente para quienes cumplen jornadas largas de trabajo.

La gran mayoría de desórdenes y enfermedades que presentan las personas en los centros laborales se pueden prevenir optando por estilos de vida y hábitos de alimentación que pueden tener un impacto importante en nuestra salud.



Afortunadamente existen varios cambios simples que puedes hacer y que tendrán un gran impacto en tu alimentación, debido a que no requieren de tiempo ni de dinero extra, ya que son fáciles de seguir. Aquí te damos una serie de puntos sobre los que debes reflexionar seriamente cuando llegue la hora de comer en el trabajo, que es la mayor parte de la semana.

No omitir ninguna comida, especialmente los desayunos. Sal de casa tomando un desayuno saludable que contenga frutas y productos integrales.

Lleva al trabajo alimentos saludables. Puedes "picar" durante la mañana frutas y verduras, así obtendrás el beneficio de las vitaminas y los minerales que éstas contienen. De esta manera también pierdes el apetito y el interés por alimentos que no son tan saludables. La fibra de las frutas y las verduras te harán sentirte más satisfecho durante más tiempo.



Evita el exceso de cafeína, tratando de controlar el consumo de gaseosas, café, té y bebidas energizantes.

Reemplaza los dulces. Evita opciones de medias mañanas o medias tardes que contengan muchas calorías o mucha azúcar, como caramelos, galletas, panes, gaseosas o refrescos, éstos no ofrecen ningún valor nutricional y en pocas horas volverás a tener hambre. En su lugar también comer frutos secos.

A la hora del almuerzo puedes elegir por ejemplo, de entrada: ensaladas frescas, como plato de fondo: arroz integral en lugar de arroz blanco. Si tienes la posibilidad de llevar la comida de casa no la desaproveches. De esta manera controlas la calidad de nutrientes y su tipo de preparación.

Elige alimentos más saludables. En lugar de sal, utiliza hierbas, especias y otros condimentos con bajo contenido de sodio para sazonar tus alimentos. Evita el exceso del consumo de salsas y ajíes.



Toma decisiones saludables. Evita la comida rápida o fast.foot, estas suelen incluir muchas grasas de origen animal (las cuales favorecen la aparición de altos niveles de colesterol dañino) y demasiada sal (que a mediano plazo aporta un alto riesto de hipertensión).

Llevar tu almuerzo desde casa presenta una buena alternativa. Es importante reservar siempre un espacio para verduras y frutas frescas, que mantenga las vitaminas y propiedades nutricionales que en muchoas casos pierde la comida caliente o con el paso de las horas.

En cuanto a los restaurantes o los menus de los comederos de las empresas, depende de nosotros mismos la correcta elección de los platos, que diariamente conformarán nuestra dieta. Evita elegir preparaciones que contengan muchos condimentos y frituras.

Estas sencillas pautas pueden lograr que el hecho de comer fuera de casa siga siendo saludable, y sobretodo tan seguro y placentero. Si puedes comer acompañado mucho mejor. Será mucho más relajado, y tanto la ingesta como la digestión serán mejores; es un buen momento para relajar tensiones y compartir con los compañeros de trabajo.


Beneficios de Comer Saludable

El comer saludablemente reducirá los riesgos de:
  • Afecciones cardiacas y derrame cerebral.
  • Presión arterial alta y riesgo de padecer diabetes.
  • Riesgo de padecer cáncer.
  • Evitar los problemas de sobrepeso u obesidad.
  • Tener más energía en tus actividades diarias y en el trabajo.
  • Una buena calidad de vida.




Referencia:

Revista Vivir Saludable - Edición Setiembre - Octubre 2012
Artículo "Consejos para comer sano en la oficina" de Lic. Nutrición Susana Monzón Llave



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